Una imponente multitud que ocupó varias cuadras (los organizadores hablaron de hasta medio millón de personas) marcharon el sábado en el centro de Madrid y otras ciudades españolas para exigir «el derecho a la vivienda», un día después de que el Congreso español rechazara las medidas de ayuda para inquilinos. Las manifestaciones prolongaron una crisis que se extiende desde hace más de una semana, desencadenada por el desalojo el mes pasado de Maricarmen Abascal, una pensionista de 87 años, de su piso en Madrid.
Esta derrota supuso otro revés político para el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, y reavivó además las dudas sobre si su gobierno logrará sobrevivir en minoría hasta las próximas elecciones generales previstas para 2027.
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Las medidas propuestas por su gobierno, que incluían la renovación automática de los contratos de alquiler y restricciones al desahucio de inquilinos vulnerables, fueron rechazadas el viernes por los partidos de la oposición en el Parlamento español.
La derrota indignó a quienes protestan contra el creciente encarecimiento del mercado inmobiliario en el país.
Cientos de manifestantes han estado ocupando un campamento de tiendas de campaña instalado hace una semana en el centro de Madrid para presionar por reformas.
El contrapunto sobre la multitud
El sábado, los manifestantes marcharon por las calles de la capital, pero el número aproximado sobre los asistentes a la manifestación también sirvió de discrepancias: mientras la autoridades afirmaron que participaron 70.000 personas, los organizadores cifraron la participación en 500.000 personas.
Se produjeron manifestaciones más pequeñas en otras ciudades, como Palma de Mallorca, Santander, Segovia y Toledo. En Valencia, cinco personas fueron detenidas tras enfrentamientos con la policía, según informaron medios locales.
En la protesta de Madrid, Marcos Sainz, un bibliotecario de 26 años, contó que antes alquilaba un piso de dos habitaciones con amigos por un total de 900 euros (1.000 dólares) al mes. Hoy en día, un piso de una habitación suele costar 1.000 euros, la mitad del salario medio mensual en la capital, declaró a la AFP. Protestaría contra el aumento desorbitado de los alquileres «hasta que alguien se atreva a regularlo todo, porque (de lo contrario) todos tendremos que irnos de Madrid y sería una pena, ya que soy madrileño».

Llaman a una huelga general
«Estamos exigiendo un derecho fundamental», afirmó Javier, un instalador de paneles solares de 31 años. «Viviendas dignas, estabilidad y condiciones que nos permitan construir un proyecto de vivienda digno.» «Gasto la mitad de mi sueldo en una habitación minúscula», añadió, mientras se multiplica las voces que llaman a una huyelga general por el tema habitacional, para forzar al gobierno a enfrentar con medidas la angustiante situación que atraviesan miles de españoles.
La vivienda ha sido durante años una de las principales preocupaciones de los españoles, ya que la oferta no satisface la demanda, con alquileres y precios de la vivienda en aumento, al igual que en el resto de la Unión Europea.
Un desalojo que desató protestas masivas
El desalojo de Abascal desató la indignación acumulada por el desorbitado aumento de los precios de la vivienda.
La pensionista se vio obligada a abandonar el piso de Madrid donde había vivido durante más de siete décadas después de que una empresa de inversión lo adquiriera con la intención de aumentar su alquiler un 275%, según denuncian activistas por la vivienda.
La reacción llevó a los nuevos propietarios a llegar a un acuerdo que le permitió regresar al piso con un alquiler más bajo.
El aumento de los alquileres
El alquiler medio en España casi se ha duplicado en la última década, mientras que los precios de venta de las viviendas han aumentado cerca de un 90%, según el portal inmobiliario Idealista. Los proyectos de ley de vivienda que la coalición de izquierdas de Sánchez había presentado al Parlamento fueron rechazados después de que el partido separatista catalán Junts —del que depende el gobierno— votara en contra, argumentando que carecían de rigor.
Junts se unió al principal partido de la oposición, el Partido Popular (PP), y al partido de ultraderecha Vox para rechazar las medidas. El líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, instó el sábado a Sánchez a convocar elecciones anticipadas «porque el país no puede más». Las encuestas de opinión recientes sitúan generalmente al Partido Popular por delante de los socialistas.
AFP/HB