El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rebajado su teoría de la injerencia extranjera después de acusar a Rusia e Israel de estar detrás de la avalancha migratoria en Ceuta el pasado 30 de julio.
En una comparecencia en el Congreso de los Diputados para rendir cuentas sobre su gestión, el líder del Ejecutivo ha matizado que, si bien hubo análisis de los servicios de inteligencia que detectaron “indicadores suaves de coordinación” en los llamamientos en redes sociales, “ninguno ha podido determinar” perfiles sociales asociados a movimientos de protesta marroquíes, el estado de Marruecos, Rusia o Israel. “Digo de momento”, ha remarcado Sánchez, para después añadir que lo que sí fue evidente es que “hubo mafias y comerciantes que aprovecharon y alimentaron la situación”.
El líder del Ejecutivo ha vuelto a desmarcar a las autoridades marroquíes de la crisis y ha señalado que la avalancha migratoria fue un fenómeno donde tuvieron origen “muchas causas” y en las que participaron varios actores y factores, “que se retroalimentaron”. Ha subrayado que comenzó con un detonante informativo, la sentencia del Tribunal Supremo emitida a primeros de julio, que fue “tergiversada en redes sociales” y que dio lugar a dos bulos: que la frontera estaba abierta y que los migrantes no podían ser interceptados a nado.
El líder del Ejecutivo ha querido dejar muy claro que ningún informe pudo anticipar el desastre, pese a los indicios que fueron comunicados por los agentes los días anteriores. Sánchez enmarca esos documentos en “informes rutinarios” que alertaron de subidas paulatinas. “Una cosa es detectar que los cruces a nado están creciendo y otra cosa es decir que hay que extremar las cautelas ante la llegada de 70.000 personas. No lo hizo ningún informe”, ha insistido.
Sánchez se ha limitado entonces a referirse a las conclusiones del informe elaborado por el Servicio Europeo de Acción Exterior, que señaló a los ecosistemas rusos e israelíes como amplificadores del daño, pero no como los causantes. El presidente del Gobierno ha añadido además que la ultraderecha internacional “y española también” trató de sacar partido. “Esto no es nuevo porque se ha hecho durante el covid”, ha recordado.
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