La Habana, 16 ago (EFE).- El Instituto de Meteorología (Insmet) de Cuba advierte que este año la presencia del fenómeno climático El Niño podría ocasionar efectos como elevadas temperaturas, sequía y el riesgo de que algún ciclón afecte a la isla.
Conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), se trata de una interacción entre océano y atmósfera que ocurre cuando las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial oriental y central aumentan por encima de sus valores habituales, explica un artículo publicado este domingo en el sitio estatal Cubadebate.
Entre los posibles efectos asociados a El Niño, los especialistas cubanos observan un verano con temperaturas elevadas y la falta de lluvias por la combinación de factores atmosféricos y oceánicos que podrían favorecer la ocurrencia de sequía meteorológica y estrés hídrico en el país.
Además señalan que bajo las condiciones de El Niño, que se extenderá hasta finales de 2026, suele disminuir la actividad ciclónica en la cuenca del Atlántico, pero su influencia no elimina el riesgo del impacto de un ciclón.
El pronóstico del Insmet prevé una temporada de ciclones «menos activa de lo normal» y estima en un 40 % la probabilidad de que Cuba sea directamente afectada por al menos un huracán en el ciclo vigente hasta el 30 de noviembre.
Mientras tanto, en el caso de las tormentas tropicales, la posibilidad de un impacto directo se eleva a un 75 %.
Según la previsión, se espera la formación de hasta once ciclones tropicales, ocho de ellos con desarrollo en la cuenca del océano Atlántico, dos en el mar Caribe y uno en el golfo de México.
Para cinco de los ciclones anticipan que podrían alcanzar la categoría de huracán, y dos clasificarían como de gran intensidad (a partir de 3 sobre 5 en la escala Saffir-Simpson).
Entre los huracanes que han afectado a Cuba en los últimos años destacan Melissa (2025), Óscar y Rafael (2024) e Ian (2022).
Cuba todavía no se ha recuperado totalmente de los estragos que provocó el golpe de Melissa en las provincias orientales de Guantánamo, Granma, Holguín y Santiago de Cuba -con vientos de 200 kilómetros por hora y precipitaciones de hasta 400 milímetros en algunos puntos del país.
Su impacto no dejó víctimas mortales, pero sí cuantiosos daños materiales a más de 116.000 viviendas, también 600 infraestructuras médicas estatales, más de 2.000 centros educativos, unas 100.000 hectáreas de cultivos e infraestructuras de transporte, telecomunicaciones, electricidad y abasto de agua. EFE