Marine Le Pen arremetió contra la extrema izquierda francesa en medio de una jornada de protestas contra el encarecimiento de la vida que dejaron más de 270 detenidos y disturbios graves en al menos media docena de ciudades.
La líder de Agrupación Nacional (AN) y candidata presidencial acusó a los seguidores de Jean-Luc Mélenchon de secuestrar las reivindicaciones legítimas de los ciudadanos y prometió que, si llega al Elíseo, liberará a los franceses “de las políticas tóxicas macronistas”.
“Saquear, destruir, atacar a las fuerzas del orden: los alborotadores han vuelto a arruinar las manifestaciones del 17 de octubre en defensa del poder adquisitivo”, escribió Le Pen en su cuenta de X.
En su mensaje, señaló que “las reivindicaciones sociales legítimas han sido una vez más tomadas como rehenes por la extrema izquierda y los discursos de los diputados de Jean-Luc Mélenchon, que, al legitimar la violencia, al considerar el orden como una opresión y el desorden como un derecho, buscan precipitar al país en el caos”.

La dirigente ultraderechista enmarcó su discurso en la cercanía de las elecciones presidenciales, cuya primera vuelta se celebrará el 18 de abril de 2027, dentro de seis meses. Según Le Pen, los ciudadanos están “atrapados entre la austeridad y el matraqueo fiscal del poder y los activistas de la insurrección”, y les pidió “resistir unos meses más”.
“Los liberaremos de las políticas tóxicas macronistas y los protegeremos de la violencia de la extrema izquierda”, cerró su publicación.
En la misma línea se pronunció el presidente de AN, Jordan Bardella, quien responsabilizó a los “profesionales del caos” de los incidentes.
“Solo los profesionales del caos se han dado cita para atacar a las fuerzas del orden, saquear comercios y degradar edificios públicos”, escribió en redes sociales.
Bardella señaló que las acciones de la izquierda radical contribuyen a desacreditar las demandas sociales y terminan por favorecer políticamente al gobierno de Emmanuel Macron, y pidió que las reivindicaciones por el poder adquisitivo, la reducción de impuestos sobre los carburantes y los salarios dignos se canalicen en las urnas con un voto a Le Pen.
Desde la vereda opuesta, Mélenchon cuestionó la cobertura mediática y reivindicó la naturaleza pacífica de buena parte de las movilizaciones. “Mientras las cadenas de información continua inundan sus emisiones con imágenes de violencia en decenas de ciudades, decenas de miles de personas se movilizan tranquilamente”, publicó el líder de La Francia Insumisa (LFI).
“Dos mundos, dos realidades”, apostilló.
Bally Bagayoko, alcalde de Saint-Denis y figura visible de LFI, afirmó que la jornada buscaba “la convergencia de luchas, de los indignados y de las generaciones” y la calificó como “el punto de partida de una dinámica más importante”.
Mélenchon volverá a ser candidato presidencial en la próxima primavera y, según las encuestas, podría acceder a la segunda vuelta, donde Le Pen figura como favorita.
El Ministerio del Interior francés informó de 272 detenciones en todo el territorio durante la jornada. Las autoridades movilizaron a 10.000 policías y gendarmes, de los cuales 5.000 fueron destinados a París, donde la policía empleó gases lacrimógenos en la plaza de la República y las tiendas de los Campos Elíseos tapiaron sus escaparates.
En Marsella, la segunda ciudad más poblada de Francia, manifestantes encapuchados irrumpieron brevemente en el ayuntamiento tras derribar una puerta con barreras de seguridad. “Estamos tomando la Bastilla”, gritó uno de los participantes, en referencia a la Revolución de 1789. Una comisaría de la policía municipal sufrió daños y recibió artefactos fumígenos en su interior.
Lyon fue escenario de enfrentamientos en los que grupos de jóvenes encapuchados prendieron fuego a una oficina de turismo y lanzaron proyectiles y morteros de fuegos artificiales contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos, granadas de dispersión y un cañón de agua. En Ruán, un incendio calificado como “voluntario” quemó durante la madrugada la fachada de un edificio universitario.
Un centenar de manifestantes también intentó bloquear el acceso a las sedes de la cadena CNews y la emisora Europe 1, ambas propiedad del magnate Vincent Bolloré, conocido por su cercanía con la extrema derecha. Durante la acción, lanzaron objetos y rompieron cristales. Una veintena de personas fue arrestada.
La movilización reunió a colectivos estudiantiles y a antiguos referentes de los chalecos amarillos, el movimiento que protagonizó protestas masivas entre 2018 y 2019. Aunque los sindicatos no convocaron la jornada, algunos, como la Confederación General del Trabajo (CGT), expresaron su respaldo.
Los chalecos amarillos desplegaron una pancarta con la inscripción “2026, la policía mutila a los estudiantes de secundaria” en la estatua de Marianne, en la plaza de la República, en alusión a un menor que perdió una mano en Lens durante una movilización por mejoras educativas.
Ese incidente había motivado la suspensión temporal del uso de las granadas ensordecedoras, que este sábado volvieron a ser autorizadas por el Ministerio del Interior.