La Policía Nacional ha informado este miércoles de la detención en Las Palmas de Gran Canaria de un entrenador de voleibol acusado de agredir sexualmente a una menor de edad a la que había entrenado durante dos temporadas. El hombre invitó a la joven a su casa y abusó de ella contra su voluntad.
El caso ha sido instruido por la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional. Según recoge EFE, los hechos se produjeron en diciembre de 2025, en la vivienda del detenido. La menor había sido su alumna durante dos temporadas deportivas, vínculo que propició el acercamiento entre ambos, y todavía mantenía relación con su entrenador a través de una red social.
Fue a partir de este medio por el que el detenido le contactó y le refirió su número de teléfono y la dirección de su domicilio, hasta donde ella se desplazó. Una vez dentro de la vivienda, se habrían producido relaciones sexuales contra la voluntad de la víctima. La menor denunció posteriormente los hechos ante la policía, lo que puso en marcha la investigación.
Tras las pesquisas de la UFAM, los agentes localizaron y detuvieron al entrenador. Al término de las diligencias policiales, el detenido quedó a disposición del juzgado competente, con lo que el caso pasó a manos de la justicia.

Es el segundo caso de agresión sexual relacionado con el mundo deportivo que se conoce esta semana. El primero, ocurrido en Palma de Mallorca en el mes de junio, también ha culminado con la detención del acusado por la Policía Nacional. En dicha ocasión, el entrenador, de origen boliviano y de 23 años, invitó a la presunta víctima, de 15 años, y a su amiga a comer a su casa. Una vez la segunda menor abandonó el domicilio, el hombre habría aprovechado para agredir sexualmente a la primera en su dormitorio.
La joven quedó embarazada tras el encuentro y decidió interrumpir el proceso. Tras recopilar toda la información, la Policía Nacional detuvo al sospechoso en su domicilio. El hombre pasó a disposición judicial el sábado y quedó en libertad provisional, con una orden de alejamiento sobre la víctima, a quien no podrá acercarse a menos de 200 metros.