El Gobierno de la Ciudad de México desmintió este miércoles que la FIFA haya ordenado el retiro del ajolote monumental instalado en el puente peatonal que conecta el Cetram Huipulco con el Estadio Ciudad de México de cara al Mundial 2026.
La aclaración oficial llegó a través de la cuenta @GobCDMX en X, en respuesta directa a la información en donde se afirma que la figura iba a ser removida.
“FALSO. El Gobierno de la Ciudad de México desmiente categóricamente la información que circula sobre la supuesta orden de la @fifacom_es de retirar la escultura del ajolote en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México. No existe ninguna acción para retirarla, restringirla o modificarla. Este elemento forma parte de la identidad de nuestra ciudad”, se lee.

La versión de que el ajolote debía salir del perímetro del estadio tiene su origen en una columna del periodista Javier Tejado, quien escribió que el ajolote tenía prohibida la entrada al Estadio Ciudad de México por los acuerdos comerciales firmados entre México, Estados Unidos y Canadá para proteger las marcas oficiales del torneo.
A raíz de dicha versión, Carolina Pérez Luna, directora divisional de Protección a la Propiedad Intelectual del IMPI, ofreció una entrevista con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, en donde explicó cuál era la situación con la imagen de ajolote.
La funcionaria respondió: “El ajolote en realidad es un símbolo de identidad que la Ciudad de México ha adoptado. Actualmente no es una marca como tal. Si quisieran registrarla como marca podrían, pero en realidad el ajolote, para específicamente para los eventos de FIFA, no estaría identificado como tal como una mascota mundialista”.
Pérez Luna explicó que la FIFA tiene registradas 357 marcas desde 2024 y que para esta edición sus únicas mascotas oficiales son Zayu, Maple y Clutch.
Subrayó que la restricción no apunta al ajolote en particular: “Esto no excluye solamente al ajolote, sino a cualquier otra mascota o símbolo que apareciera”.
Cuando Gómez Leyva le preguntó directamente si era correcta la afirmación de que “FIFA tiene prohibida la entrada de la figura del ajolote a los tres estadios de México”, Pérez Luna no confirmó esa premisa.
La funcionaria reiteró que la FIFA opera bajo un esquema de acreditación, no de exclusión: “No es como un esquema de exclusión, sino más bien es como un esquema de solamente son estas tres mascotas las que están autorizadas”.
El ajolote, dijo, no es una marca registrada ni una mascota oficial del torneo, condición que comparte con cualquier otro símbolo que no forme parte del catálogo autorizado por la federación. En ningún momento de la entrevista Pérez Luna ordenó, confirmó ni sugirió que imágenes del ajolote debían ser retirados.

Sumado a estos dichos, el IMPI emitió una nota aclaratoria el pasado 22 de mayo en donde desmintió el retiro del ajolote monumental de las inmediaciones del ex Estadio Azteca.
“El IMPI no ha ordenado el retiro de ninguna figura en las inmediaciones del estadio o espacio público, por presunto incumplimiento de los acuerdos comerciales relacionados al Mundial de Futbol FIFA 2026”, señala el documento.
Y agrega: “Tampoco se ha ordenado que la figura del ajolote deba ser sustituida por la mascota oficial Zayú”.
El instituto precisó además que la FIFA tiene registradas sus tres mascotas “sin que exista una exclusión directa a la figura del ajolote o alguna otra mascota”.
La controversia no se entiende sin el debate más amplio que la “ajolotización” de la capital ha generado desde que Brugada la convirtió en parte del discurso oficial de su gobierno.
El término describe la presencia cada vez más visible de figuras, murales, esculturas y elementos gráficos de ajolotes en espacios públicos de la ciudad, junto con el uso frecuente del color morado (símbolo del feminismo) en intervenciones urbanas.

Brugada no solo ha defendido la estrategia, sino que la ha reivindicado: “Si ajolotizar significa llenar de color lo que antes era gris (…) entonces claro que estamos ajolotizando”. En otra ocasión fue más directa: “Sí, estamos ajolotizando”, y añadió que continuaría haciéndolo pese a las críticas.
La jefa de Gobierno sostiene que el ajolote representa identidad chilanga, resistencia, memoria cultural de Xochimilco y recuperación del espacio público. También ha vinculado el morado con la lucha feminista y con una ciudad “más alegre y menos gris”. Ha acusado que parte de las críticas provienen “del prejuicio, la ignorancia o el clasismo”. Incluso anunció un santuario de ajolotes en Xochimilco como parte de los proyectos de su administración.
Sus críticos señalan saturación visual, propaganda gubernamental y apropiación política de símbolos culturales.