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El vecino al que todos creían ejemplar, que secuestró a dos niños y fue condenado a 4.000 años de prisión

El vecino al que todos creían ejemplar, que secuestró a dos niños y fue condenado a 4.000 años de prisión


El secuestrador Michael Devlin decidió apoderarse de un segundo niño una vez que el primero había crecido

Michael Devlin pasa sus días bajo custodia protegida en una cárcel de Misuri, donde cumple más de 4.000 años de prisión por una serie de delitos que incluyen secuestro, abuso sexual y privación ilegal de la libertad. Ese número resume el desenlace judicial de un caso que comenzó en octubre de 2002, cuando un chico de 11 años llamado Shawn Hornbeck desapareció mientras andaba en bicicleta cerca de Richwoods, un pueblo rural a las afueras de San Luis, en Misuri, Estados Unidos.

Lo encontraron recién en enero de 2007, por casualidad, cuando la policía buscaba a otro chico secuestrado: Ben Ownby. Los dos estaban retenidos en el mismo departamento, a pocos kilómetros de sus casas.

El 6 de octubre de 2002, hace 24 años, Shawn salió a visitar a un amigo. Iba en su bicicleta verde limón por el mismo trayecto de siempre, el que sus padres lo dejaban recorrer solo.

Secuestrador Devlin
Los dos niños que secuestró Michael Devlin. Shawn Hornbeck y Ben Ownby

En el camino, una camioneta blanca lo chocó. El conductor bajó con gesto de preocupación, se acercó al chico y le dijo que había estado “en el lugar equivocado en el momento equivocado”. Ese hombre era Michael Devlin, de 41 años, gerente de una pizzería durante el día y empleado de una funeraria de noche.

En segundos, Devlin se lo llevó. Lo trasladó a un departamento en Kirkwood, un suburbio de San Luis, donde lo mantendría cautivo durante más de cuatro años. El chico sufrió golpes y amenazas de muerte si intentaba escapar o pedir ayuda.

Craig y Pam Akers, el padrastro y la madre de Shawn, no se resignaron. Dejaron sus trabajos, gastaron sus ahorros y pidieron préstamos contra su jubilación para buscar a su hijo. Hasta consultaron videntes. En una aparición en The Montel Williams Show, la autoproclamada médium Sylvia Browne les aseguró que Shawn estaba muerto. La familia no le creyó y siguió adelante.

Los Akers crearon además la Fundación Shawn Hornbeck para ayudar a otras familias con hijos desaparecidos. Craig Akers llegó a colaborar en más de 40 casos de personas extraviadas.

Un hombre con gafas y camiseta verde camina de perfil junto a un oficial de policía con gorra sobre un fondo oscuro
La policía de Misuri halló a Shawn Hornbeck y Ben Ownby con vida durante el allanamiento de un departamento en Kirkwood donde vivía Michale Devlin

Todos los años, en el aniversario de la desaparición, organizaban una vigilia. Para buena parte de sus allegados, aquello ya funcionaba más como un homenaje a un hijo perdido que como una búsqueda activa.

El 8 de enero de 2007, Devlin repitió el método. Secuestró a Ben Ownby, de 13 años, cuando el chico bajó del colectivo escolar en Beaufort, otra localidad rural de Misuri.

Esa vez hubo un testigo. Un amigo de Ben llamado Mitchell Hults escuchó sus gritos y alertó sobre una camioneta blanca que escapaba a gran velocidad.

Mientras la policía rastreaba ese vehículo, Michelle McNamara, quien investigaba el caso de Shawn de forma independiente, empezó a cruzar datos. McNamara, quien luego participó en la identificación del Golden State Killer, vinculó las dos desapariciones antes que las propias autoridades.

Su hipótesis era que el secuestrador elegía chicos que aparentaban menos edad de la que tenían. Estuvo a punto de resolver el caso en su blog de crímenes reales, apenas un día antes de que la policía encontrara a los dos chicos con vida.

Un hombre con uniforme de prisión beige y esposas permanece de pie junto a varios hombres en traje y corbata en una sala judicial
El proceso judicial concluyó con la declaración de culpabilidad de Michael Devlin y el posterior cierre de la fundación familiar por falta de fondos

Las versiones sobre cómo la policía llegó hasta Devlin difieren según las reconstrucciones del hecho. Por un lado se informó que el FBI recibió un aviso sobre una camioneta estacionada en la pizzería donde trabajaba Devlin, y que las agentes Lynn Willett y Tina Richter lograron que confesara.

En cambio, otra versión señala que todo empezó cuando dos policías, mientras hacían un control en unos departamentos modestos de Kirkwood, vieron un vehículo que coincidía con la descripción de la camioneta buscada.

Lo cierto es que los investigadores rastrearon una camioneta hasta ese mismo edificio en la noche del jueves y allanaron el lugar la mañana del viernes.

Cuando entraron, encontraron a los dos chicos jugando con videojuegos. El sheriff del condado de Franklin, Glen Toelke, anunció esa misma noche que ambos habían aparecido con vida. La prensa bautizó el hallazgo como “El milagro de Misuri”.

La escena en la puerta del departamento quedó grabada en todos los relatos. Ben preguntó a los oficiales: “¿Me van a llevar a casa?”. El otro chico, cuando le preguntaron quién era, respondió simplemente: “Soy Shawn Hornbeck”.

Secuestrador Devlin
El secuestro de Shawn Hornbeck (En la foto con sus padres) ocurrió en octubre de 2002 en una ruta rural cuando el menor transitaba en bicicleta (ZUMAPRESS.com)

Shawn había abierto la puerta junto a su captor con total naturalidad, y fue él mismo quien anunció que llevaba secuestrado desde octubre de 2002.

A ambos los llevaron a un hospital para un control médico. “Sonreían y parecían muy contentos de estar con sus familias”, dijo por entonces Bob Davidson, vocero del Cardinal Glennon Children’s Hospital. “Fue una noche emocionante”, agregó.

El tío de Ben, Loyd Bailie, describió la reacción del chico al ver a sus padres: “Se le iluminaron los ojos como monedas de plata”.

Craig Akers se enteró del hallazgo mientras volvía del trabajo bajo la lluvia. “Es el llamado telefónico que más voy a recordar en toda mi vida”, dijo al diario. “Es el mejor día de nuestras vidas. Ha sido como un sueño, y tenemos miedo de despertarnos”.

Días después, en la conferencia de prensa, Akers resumió todo con una frase que repitió varias veces: “Los milagros existen. Shawn es la prueba de ello”. También recordó el caso de Elizabeth Smart, otra chica secuestrada que había aparecido con vida años antes, y dijo que esa noticia les había dado fe cuando más la necesitaban.

Hombre de cabello oscuro y gafas con una prenda de recluso de color caqui
La familia de Shawn Hornbeck coordinó con las autoridades escolares la llegada de maestros particulares para completar los estudios del menor después de sus años de cautiverio a manos de Michael Devlin
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Lo que más desconcertó a investigadores y vecinos fue que Shawn no estuvo encerrado todo ese tiempo. Según la policía no mostraba signos evidentes de maltrato, andaba en bicicleta con regularidad y tenía amigos que lo visitaban.

Los vecinos del edificio pensaban que Devlin y el chico eran padre e hijo. Rick Butler, que vivía al lado, contó que nunca había notado nada raro: una vez encontró un celular que Shawn había perdido y se lo devolvió, y en otra ocasión los vio armar una carpa en el patio. “No vi ni escuché nada extraño en el departamento. Pensé que eran padre e hijo”, dijo.

Otro vecino, Mario Emanuel, recordó que semanas antes del rescate Devlin había llamado a la policía, furioso porque alguien le había ocupado su lugar de estacionamiento, y atendió a los agentes con total tranquilidad mientras Shawn se escondía adentro.

Tom Garner, que vivía en el mismo edificio, describió a Devlin como una persona “irritable”. Contó que a veces se escuchaban golpes contra las paredes y gemidos, y que en una ocasión bajó a preguntar por los ruidos: Devlin y el chico les aseguraron que no pasaba nada.

Pese a la aparente libertad, Shawn nunca intentó escapar ni delatar a su secuestrador ante extraños. Sí dejó una pista cifrada: usando el nombre “Shawn Devlin”, escribió en un sitio web armado por sus padres para recibir datos sobre su paradero: “¿Hasta cuándo piensan buscar a su hijo?”.

Secuestrador Devlin
La desaparición de Ben Ownby (Foto) en 2007 aportó la pista de una camioneta blanca que condujo a las autoridades hasta el captor (ABACAPRESS.COM)

El regreso a casa no fue inmediato ni sencillo. Craig Akers se enfureció cuando el conductor televisivo Bill O’Reilly sugirió que Shawn podría haber disfrutado vivir con Devlin más que con su propia familia.

“¿De verdad se puede ser tan cruel?”, dijo Akers a la revista TIME. “Nuestro hijo tenía 11 años cuando lo secuestraron. A esa edad se puede manipular mentalmente a un chico en muy poco tiempo”, agregó.

El propio Shawn les había contado a sus padres que había vivido aterrorizado, después de ver esos comentarios en las noticias. Akers sospechaba además que Devlin podía haber abusado del chico, una intuición que la pareja compartió también en una entrevista con la reconocida periodista Oprah Winfrey.

Durante el cautiverio, Shawn no había pisado una escuela. Pam Akers explicó a la revista que esa sería la primera prioridad una vez que el chico fuera evaluado. El superintendente del distrito escolar de Richwoods, John Westerman, se comprometió a conseguirle maestros particulares para que pudiera recibirse junto a sus compañeros de siempre, pese a los años perdidos.

Secuestrador Devlin
La familia de Shawn Hornbeck financió la búsqueda del menor y creó una fundación para ayudar a otros padres de niños desaparecidos. En la foto el cartel de la búsqueda luego de que el niño fue hallado

En casa, la adaptación tuvo roces propios de cualquier adolescente, pero con un trasfondo distinto. “Probó los límites, empujó un poco acá y allá”, contó Craig Akers a TIME. La familia tuvo que poner reglas nuevas, como mantener la puerta abierta cuando una chica que Shawn conocía de antes lo visitaba.

Pam Akers bromeó sobre lo que vendría: “Puede ir a ver la película que quiera. Pero vamos a estar ahí, con él”, dijo. Su marido, entre risas, agregó que ambos tendrían que acostumbrarse a hacer de acompañantes en varias citas.

Devlin terminó por admitir ante los fiscales que Shawn ya se le había hecho “grande” y que por eso había ido tras Ben, que aparentaba menos edad, tal como había anticipado la investigadora Michelle McNamara antes de que las autoridades resolvieran el caso.

Se declaró culpable de todos los cargos en su contra y recibió la condena que terminó en custodia protegida después de que otro preso lo atacara con un punzón de hielo en la cárcel.

Un hombre de cabello castaño viste un uniforme naranja y sostiene un cartel impreso frente a una pared con una escala de altura
Michael Devlin cumple una condena de más de cuatro mil años de prisión en Misuri tras admitir su responsabilidad en secuestros y abuso sexual

McNamara, la investigadora que había conectado ambos secuestros desde su blog, murió a los 46 años mientras colaboraba con la investigación que terminaría identificando al Golden State Killer, poco antes de que ese caso se resolviera.

La Fundación Shawn Hornbeck, que la familia había sostenido durante los años de búsqueda, cerró por falta de fondos y de tiempo. Parte de sus integrantes ayudó después a crear el Missouri Valley Search and Rescue Team, un equipo dedicado a la búsqueda de personas desaparecidas en la región.





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