Buenos Aires, 14 agosto (NA) — El tráfico aéreo de pasajeros en América Latina y el Caribe experimentó en junio de 2026 su primera caída interanual mensual en cinco años, con un retroceso del 2,3% que dejó el movimiento total en 37,3 millones de viajeros, equivalente a 893 mil pasajeros menos que en el mismo mes de 2025.
El dato, difundido por organismos regionales de aviación civil, confirma un quiebre en la tendencia de crecimiento sostenido que la región mantenía desde la pospandemia.
La contracción afectó simultáneamente a los tres segmentos del mercado. El tráfico doméstico cayó 2,0%, el internacional intrarregional retrocedió 3,0% y el internacional extrarregional disminuyó 2,7%, reflejando un comportamiento homogéneo en toda la red de conexiones.
Analistas del sector atribuyen el descenso a una combinación de factores: menor demanda en los principales mercados, ajustes operativos de aerolíneas y un contexto macroeconómico regional marcado por la desaceleración del consumo.
Los tres mayores mercados de la región —Brasil, México y Colombia— cerraron junio en terreno negativo y concentraron cerca del 65% del tráfico total. En conjunto, transportaron 517 mil pasajeros menos que un año atrás.
México fue el país con la mayor reducción absoluta, con una pérdida de 293 mil pasajeros (-3,0%), impulsada principalmente por la caída del tráfico internacional. En tanto, Argentina registró una disminución de 238 mil pasajeros (-10,1%), afectada por un desplome del 17% en el tráfico doméstico, según datos complementarios difundidos por autoridades aeronáuticas locales.
En contraste, algunos mercados lograron compensar parcialmente las pérdidas regionales. Panamá creció 10,9% y sumó 187 mil pasajeros, impulsado por la expansión de conexiones en el hub de Tocumen y por el aumento de frecuencias hacia destinos del Caribe y Norteamérica. República Dominicana, por su parte, aumentó 6,1% y añadió 99 mil pasajeros, beneficiada por la temporada alta turística y por la recuperación de rutas desde Europa y Estados Unidos.
A pesar de la caída en la demanda, la capacidad ofrecida por las aerolíneas continuó en ascenso. Los asientos-kilómetro disponibles (ASK) crecieron 0,9%, mientras que los pasajeros-kilómetro transportados (RPK) disminuyeron 1,0%, lo que redujo el factor de ocupación promedio a 81,6%, es decir, 1,6 puntos porcentuales menos que en junio de 2025.
La combinación de mayor oferta y menor demanda presionó los indicadores de eficiencia y obligó a algunas compañías a revisar sus estrategias de programación de vuelos para el segundo semestre.
Pese al retroceso puntual de junio, el balance acumulado del año mantiene un desempeño positivo. Entre enero y junio, la región movilizó 242,8 millones de pasajeros, un 3,4% más que en el mismo período de 2025, lo que equivale a 8 millones de viajeros adicionales.
Este crecimiento se explica por la fuerte demanda registrada en el primer trimestre, la recuperación de rutas internacionales de largo alcance y la expansión de operaciones en mercados como Chile, Perú y Uruguay, que mostraron incrementos moderados pero sostenidos.
Fuentes del sector señalan que la caída de junio no necesariamente anticipa un cambio estructural en la tendencia anual, aunque advierten que la evolución del tercer trimestre será clave para determinar si el retroceso responde a factores coyunturales o a un ajuste más profundo en la demanda regional.
Aerolíneas y autoridades aeronáuticas coinciden en que la volatilidad económica, la variación del precio del combustible y la competencia creciente en rutas internacionales seguirán influyendo en los resultados de los próximos meses.
Con este escenario, la industria aérea de América Latina y el Caribe enfrenta el desafío de sostener la recuperación iniciada en 2022, equilibrando capacidad, demanda y eficiencia operativa en un contexto de incertidumbre económica global.
“Tras varios años de crecimiento sostenido, junio marcó la primera caída interanual del tráfico aéreo regional desde 2021. Si bien el primer semestre sumó 8 millones de pasajeros adicionales, la desaceleración observada desde abril, junto con el fuerte incremento del combustible, obliga a actuar con prudencia. Hoy más que nunca, es esencial evitar nuevas cargas sobre el transporte aéreo y promover políticas que fortalezcan la conectividad, la inversión y la competitividad de la región”, afirmó Peter Cerdá, CEO de ALTA.
Agencia NA.