Nuevo contingente de presos comunes será liberado en Nicaragua con motivo del Día de la Madre, según informaron las autoridades y detalla una nota de la agencia EFE.
El anuncio oficial indica que 2,000 personas con sentencia firme saldrán de prisión el 30 de mayo y pasarán a régimen de convivencia familiar en sus hogares.
Con esta acción, el número total de excarcelados en lo que va del año llegará a 4,400, según cifras del Ministerio del Interior.
Esta medida se suma a las excarcelaciones previas que ocurrieron el 2 de febrero y el 1 de abril, fechas en las que se indultó a 1,200 reclusos en cada ocasión.
Los primeros beneficiados este año recibieron la libertad con motivo del Día Nacional de la Reconciliación y la Paz, mientras que el segundo grupo fue liberado durante la Semana Santa.
El Gobierno de Nicaragua justifica estas liberaciones como un esfuerzo por promover la reunificación familiar en fechas significativas del calendario nacional.

En la última década, los datos oficiales reportan que 53,164 reos comunes han sido liberados en todo el país bajo este régimen especial, de los cuales alrededor del 7 % ha reincidido en la comisión de delitos.
Organizaciones feministas señalan que estas excarcelaciones han coincidido con un aumento de los feminicidios y los índices de delincuencia. Plantean que la reincidencia de algunos beneficiados representa un riesgo para la seguridad ciudadana y, especialmente, para las mujeres.
Si bien la práctica de liberar presos comunes antes de que cumplan la totalidad de sus penas no es nueva en Nicaragua, en 2025 alcanzó su máximo en la última década, cuando 9,900 condenados fueron excarcelados durante ese año.
La excarcelación masiva en fechas señaladas obedece a una estrategia oficial de reconciliación y paz social, aunque su impacto permanece en debate.
Las autoridades sostienen que buscan fortalecer el núcleo familiar, mientras sectores críticos advierten sobre los riesgos asociados con la reincidencia delictiva y el aumento de la criminalidad.
Este anuncio del Gobierno nicaragüense reaviva el debate sobre la seguridad y la política penitenciaria en el país, con voces que piden evaluar las consecuencias reales de estas medidas en la sociedad.
Las recientes excarcelaciones masivas en Nicaragua han reconfigurado el panorama social y político del país. Las autoridades, encabezadas por Daniel Ortega y Rosario Murillo, han justificado la medida como un gesto de reconciliación nacional, mientras sectores civiles y organizaciones de derechos humanos mantienen sus reservas ante los posibles efectos sobre la seguridad ciudadana y la vigencia de los derechos fundamentales.

Solo en 2024, el régimen liberó a más de 4,400 personas privadas de libertad bajo la figura de “convivencia familiar”. Esta estrategia implica que los excarcelados cumplen el resto de sus condenas en sus domicilios, bajo supervisión estatal.
La cifra de excarcelados en 2025 superó los 9,900, y en 2026 la tendencia se mantiene con miles de liberaciones adicionales. Sin embargo, el dato ha generado inquietud en sectores de la sociedad, que perciben un aumento de la delincuencia y la reincidencia de quienes han recuperado la libertad.