Cristian Arens presentó en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Lima 2026 Superpoderes financieros para chicos valientes, una guía que busca acercar a niños y adolescentes al manejo responsable de sus recursos.
En conversación con Infobae Perú, el inversionista y emprendedor explicó que la publicación aborda conceptos sobre educación finaciera. La propuesta pretende convertir las finanzas en una herramienta para alcanzar metas y desarrollar una mentalidad emprendedora desde edades tempranas.
¿Qué aprendió usted mientras escribía este libro y qué descubrió que no esperaba?
Creo que el mayor aprendizaje que tuve durante la escritura del libro fue poder poner en palabras sencillas términos que a veces damos por sentados y que nos habría gustado conocer desde pequeños. Conceptos como qué es la propiedad, el ahorro, la inversión y por qué es importante vencer a la inflación.
Hablamos de diferentes términos que a todos nos habría servido conocer desde pequeños. Creo que ese fue el mayor aprendizaje: explicar de manera simple y práctica conceptos que forman parte de nuestra vida cotidiana.

En el libro insiste en que nunca es demasiado temprano para aprender sobre dinero. ¿Cuál cree que es la edad ideal para que un niño o adolescente empiece a tomar sus propias decisiones financieras y por qué?
Creo que debemos enseñarles sobre dinero cuando comiencen a preguntar. Cuando empiezan a tener curiosidad sobre el tema, es momento de comenzar a educarlos.
No tengo hijos actualmente, pero si los tuviera, creo que cuando fueran conscientes del dinero y empezaran a preguntar sobre él, una de nuestras principales labores sería enseñarles a administrarlo.
Podemos utilizar la propina que les damos para enseñarles a manejar un presupuesto. Aunque sea una cantidad pequeña, pueden destinar una parte al ahorro, otra al gasto y otra a contribuir con la sociedad mediante donaciones. Se trata de ir incorporando estos hábitos poco a poco.
¿Qué idea equivocada sobre el dinero le preocupa más que los niños puedan aprender al observar el comportamiento de los adultos?
Gastarse todo lo que ganan. Creo que uno de los mayores problemas relacionados con el dinero es gastar todo lo que se gana o, incluso, gastar más de lo que se gana, porque eso termina generando endeudamiento.
También hay algo que debemos aprender poco a poco y que intento compartir en el libro: ahorrar no es suficiente. Tenemos que comenzar a invertir y hacer que ese dinero que tanto nos cuesta ganar pueda multiplicarse.

Hoy muchos niños sueñan con ser influencers o creadores de contenido. ¿Cómo enseñarles que detrás del éxito económico hay disciplina, planificación y constancia?
Creo que muchas personas sueñan con los resultados, pero no viven el proceso. Es importante entender que todo es un proceso.
Yo, por ejemplo, como creador de contenido, empecé hace casi nueve años. Durante los primeros tres años no tuve ningún resultado económico ni tangible en cuanto a seguidores. Recién entre el tercer y cuarto año comencé a obtener resultados.
A quienes sueñan con ser influencers o creadores de contenido les diría que se pregunten por qué tienen ese sueño y qué es lo que realmente les gustaría hacer. Si de verdad les gusta y les apasiona, que lo hagan, mientras desarrollan otras habilidades y capacidades.
En una época en la que los niños están expuestos a la viralidad y a la figura de los influencers, ¿cómo enseñarles a diferenciar entre un deseo impulsivo y una necesidad real?
Creo que es importante no solo diferenciar un deseo impulsivo de una necesidad real, sino entender qué diferencia a una necesidad de un deseo. Una necesidad está relacionada con aquello que es vital o realmente importante para nosotros. Un deseo, en cambio, no es indispensable, aunque queramos tenerlo.
Si realmente queremos algo, podemos convertirlo en una prioridad y planificar su compra cuando se trate de un gasto importante. No se trata de pensar “Lo quiero, me lo compro”, sino de decir “Voy a planificar cómo comprarlo y en cuánto tiempo puedo hacerlo”.
Algo que me ha servido mucho es esperar cuando quiero comprar algo que representa un deseo. Si supera determinado monto, me digo: “Voy a esperar siete días”. Si después de ese tiempo todavía lo quiero, lo compro. Pero si ya no me interesa o aparecieron otras prioridades, desisto.
Se trata de obligarnos a esperar para determinar qué tan importante era realmente esa compra en nuestra vida.

¿Qué conversación le gustaría que surgiera entre un padre y un hijo después de leer su libro?
Creo que la principal conversación debería ser sobre cómo se manejan las finanzas en el hogar. Muchas veces, la forma en que se administran las finanzas familiares se refleja en el comportamiento de los niños. Si en casa se ahorra, probablemente ellos también desarrollarán ese hábito. Si no se ahorra, difícilmente lo incorporarán.
También es importante que los niños se sientan responsables de su propio presupuesto y que los padres los ayuden a establecer metas. Por ejemplo, si quieren comprar una PlayStation, un Nintendo Switch, cartas de Pokémon o cualquier otro producto, pueden convertirlo en una meta y recibir el apoyo de sus padres.
Ese apoyo no necesariamente debe consistir en entregarles todo el dinero. Se pueden establecer responsabilidades y actividades que les permitan aprender a administrar y ahorrar hasta reunir la cantidad necesaria para aquello que quieren comprar.
¿Qué papel cree que debería asumir el colegio en la educación financiera? ¿Considera que el sistema educativo peruano está llegando tarde a este debate?
Definitivamente, debe existir una conversación sobre educación financiera en los colegios. Hay una obligación de hablar sobre inflación, deuda y tarjetas de crédito. Son temas que normalmente no se tratan y que deberían incorporarse en la formación escolar.
Considero que debería existir un curso de economía, administración financiera o manejo de tarjetas de crédito en todos los colegios. El problema es que una persona sale del colegio, llega a la mayoría de edad y comienza su vida adulta recibiendo ofertas de tarjetas de crédito, incluso en situaciones en las que todavía no está preparada para comprender cómo funcionan.
¿Qué otros errores financieros de los adultos cree que podrían haberse evitado si hubieran aprendido sobre ellos desde niños?
Creo que el mayor error es pensar que solo hay que ahorrar. Desde niños deberían enseñarnos la importancia de invertir, y eso implica comprender que uno de los principales problemas es la inflación.
Muchas veces no nos damos cuenta, pero la inflación hace que nuestro dinero valga cada vez menos con el paso del tiempo. Por eso, si comienzas a invertir desde joven, puedes aprovechar muchos años para que tu dinero crezca.
No digo que tengas que ser como Warren Buffett, quien comenzó a invertir a los 13 años, ni como yo, que empecé a invertir a los 19. Pero comenzar a invertir desde joven puede ahorrarte mucho tiempo y dinero.