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Cómo un nuevo criterio podría cambiar el diagnóstico de la obesidad infantil

Cómo un nuevo criterio podría cambiar el diagnóstico de la obesidad infantil


Una investigación con casi 800.000 personas de siete países halló que los criterios de la Comisión Lancet, clasificarían a la mitad de los menores como obesos en comparación con el índice de masa corporal

Investigadores del Instituto de Investigación Infantil Murdoch (MCRI), con sede en Australia, llevaron adelante un estudio a gran escala para poner a prueba una nueva forma de diagnosticar la obesidad en niños y adultos. Los resultados, publicados en la revista científica eClinicalMedicine, revelaron que esta nueva definición clasifica a muchos menos niños como clínicamente obesos en comparación con el método tradicional basado en el índice de masa corporal (IMC).

El equipo del MCRI se propuso evaluar una definición alternativa impulsada por la Comisión Lancet —un panel de especialistas médicos convocado por la revista The Lancet— para replantear los criterios globales de diagnóstico de la obesidad. A diferencia del IMC —que solo mide el peso en relación con la altura—, este nuevo criterio exige que el exceso de grasa corporal esté acompañado de síntomas concretos: problemas de salud asociados a la obesidad o limitaciones en las actividades cotidianas.

Para comprobarlo, analizaron datos de 786.557 personas de siete países: Canadá, Estonia, Finlandia, los Países Bajos, el Reino Unido, Estados Unidos y el propio país sede del instituto.

Infografía con fondo beige sobre la obesidad infantil que incluye íconos de una báscula, un historial médico, gráficos e ilustraciones.
Una infografía explica cómo el nuevo criterio clínico impulsado por la Comisión Lancet evalúa la obesidad infantil a partir de complicaciones de salud asociadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al aplicar el criterio de la Comisión Lancet, el estudio encontró que la obesidad clínica afecta a entre el 2,1% y el 4,9% de los niños y adolescentes. En contraste, los umbrales convencionales del IMC clasificarían como obesos a entre el 7% y el 10,8% de ese mismo grupo. Esto indica que muchos menores diagnosticados hoy bajo el IMC no presentarían, en realidad, las complicaciones de salud que el nuevo criterio requiere para confirmar el trastorno.

El panorama es distinto en la adultez. La prevalencia de la obesidad clínica aumentó con la edad y superó a la definida por IMC a partir de los 55 a 64 años. Su punto más alto llegó entre los adultos de 65 a 74 años, donde alcanzó el 52%.

El estudio también detectó diferencias por género: la obesidad clínica fue más frecuente en hombres durante la adultez temprana y media, mientras que las mujeres registraron tasas más altas en etapas posteriores de la vida.

Un niño de espaldas sobre una balanza de peso y estatura, una pediatra con uniforme azul y una mujer sentada en un escritorio blanco.
Un estudio a gran escala evaluó una definición alternativa al índice de masa corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora australiana Danielle Longmore, una de las responsables del estudio, explicó en declaraciones recogidas por Infosalus que el IMC sirve para analizar la obesidad a escala de países o regiones, pero tiene limitaciones cuando se aplica a una persona en particular. “El IMC no lograba reflejar la salud general de una persona en su totalidad”, sostuvo.

Según Longmore, el nuevo criterio de The Lancet permitiría a los médicos tomar decisiones más informadas sobre cuándo intervenir y cómo tratar la obesidad.

“Esta distinción podría tener implicaciones en la forma en que se evalúa y trata la obesidad, incluidas las decisiones sobre medicamentos para bajar de peso y recomendaciones dietéticas”, señaló. Además, el enfoque aportaría una base más sólida para planificar recursos en salud pública según la etapa de vida de cada paciente.

Dos niños en un restaurante. La niña come una porción de pizza mientras el niño muerde una hamburguesa, con papas fritas y una bebida en la mesa.
La investigación, publicada en eClinicalMedicine, comparó los criterios de la Comisión Lancet con el índice de masa corporal en siete países (Imagen Ilustrativa Infobae)

El profesor británico David Burgner, líder del Grupo de Orígenes Inflamatorios del MCRI, destacó la importancia de identificar tempranamente qué niños ya muestran signos de complicaciones vinculadas a la obesidad. Para Burgner, esa información es esencial para diseñar estrategias de prevención y tratamiento más eficaces.

“La infancia y la adolescencia constituyen un período crítico para reducir las consecuencias negativas a largo plazo para la salud relacionadas con la obesidad, como enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, hipertensión, accidentes cerebrovasculares y ciertos tipos de cáncer”, afirmó el investigador en declaraciones difundidas por Infosalus.

Al mismo tiempo, pidió cautela con los resultados. Aclaró que ninguna de las cohortes analizadas contaba con información completa sobre todos los criterios de diagnóstico que exige la definición de The Lancet, por lo que futuros estudios longitudinales serán necesarios para determinar con precisión la verdadera prevalencia de la obesidad clínica en cada grupo de edad.





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