Durante el Congreso Empresarial Colombiano de la Andi, realizado en Cartagena, Jorge Jaller, embajador de Colombia en Venezuela designado por Abelardo de la Espriella, planteó que el desafío consiste en recuperar una relación económica que alcanzó dimensiones mayores.
Ambos países comparten 2.219 kilómetros de frontera y llegaron a registrar cerca de US$7.000 millones en comercio bilateral en 2008. La cifra se desplomó hasta US$222 millones en 2020, pero comenzó una recuperación: US$741 millones en 2022, US$1.124 millones en 2024 y aproximadamente US$1.170 millones en 2025. Para 2026, los gremios calculan que el intercambio podría alcanzar US$1.600 millones.
La apuesta busca recuperar el dinamismo comercial perdido durante los años de mayor distanciamiento bilateral. Ese escenario está acompañado por una mejora gradual de los mecanismos financieros. La corresponsalía directa y los giros se están restableciendo mediante Banesco, BNC, BBVA Provincial, Banco Caribe y Mercantil, con respaldo del Banco Central de Venezuela. Bancóldex anunció el 27 de abril una línea de US$100 millones y avanza en la habilitación de cartas de crédito, pagos diferidos y esquemas de aceptación.
El sistema financiero venezolano registró un crecimiento de 14,2% al cierre del segundo trimestre y una reducción en los costos de corresponsalía. Aunque no existe garantía absoluta sobre los cobros, ahora hay herramientas formales que no estaban disponibles hace dieciocho meses. La situación social del país vecino también fue incluida en el diagnóstico. La presentación reportó 5.398 venezolanos fallecidos al 24 de junio y cerca de un millón de personas con necesidad de asistencia humanitaria inmediata. Para 2026, Naciones Unidas calcula que su plan de respuesta requiere US$931 millones, de los cuales solo fue cubierto el 39%.
El documento presentado ante los empresarios estimó pérdidas acumuladas por US$19.600 millones, equivalentes a 18% del PIB venezolano de 2023. Las exportaciones no realizadas representarían US$2.842 millones. Los costos financieros, logísticos y de oportunidad superarían los US$20.000 millones.

En medio de ese panorama aparece la reconstrucción como uno de los principales mercados. Las necesidades de materiales y equipos podrían representar entre US$800 millones y US$1.200 millones. Materiales de construcción, vidrio, cerámica, plásticos, tuberías, transformadores, cableado, equipos de energía y telecomunicaciones figuran entre los bienes con potencial. La propuesta busca establecer alianzas con empresas venezolanas.
El campo ofrece otra posibilidad. Venezuela tendría alrededor de 25 millones de hectáreas aptas para actividades agrícolas, aunque apenas 1,14 millones estarían cultivadas. A esto se suma un déficit de maquinaria agrícola de entre 70% y 80%. Maquinaria, repuestos, fertilizantes y asistencia técnica aparecen como nichos para proveedores colombianos. El consumo también muestra señales favorables. Para 2025 y 2026 se proyectó un crecimiento del comercio minorista de entre 10% y 12%, con un abastecimiento de entre 80% y 85% en los puntos de venta. Entre 45% y 55% de las transacciones se hacen en dólares, mientras el sector farmacéutico utiliza cerca de 67% de su capacidad instalada.
Alimentos, productos para el hogar, cuidado personal y medicamentos figuran entre los productos con posibilidades de expansión. La energía representa otro frente de gran escala. La recuperación de la infraestructura petrolera venezolana podría requerir inversiones cercanas a US$100.000 millones. La producción fue estimada en 1,02 millones de barriles diarios, con una meta de entre 1,2 y 1,5 millones. Esto podría incrementar la demanda de servicios, tecnología y equipos especializados.

La hoja de ruta planteada contempla tres etapas. En 2026 se buscaría atender necesidades urgentes, cerrar contratos en divisas y aprovechar la capacidad productiva disponible. Para 2027 se proyecta producción conjunta y expansión de mercados. En 2028, el objetivo sería consolidar contratos binacionales, exportaciones conjuntas hacia terceros mercados y un portafolio compartido.
Jaller sostuvo que la recuperación debe partir de la confianza y generar beneficios para ambos países. Su llamado a los empresarios fue estudiar nuevamente el mercado venezolano y explorar proyectos conjuntos en agroindustria, turismo, petróleo y gas, minería y energía.